martes, 3 de junio de 2008

CARPENTIER Y ESPINOSA

La creación literaria de Espinosa se caracteriza porque está penetrada de una visión histórica que hace de sus obras textos totalmente verosímiles, pero esa verosimilitud lograda no se debe sólo al elemento histórico sino también a la labor de identificación latinoamericana que construye a partir de éste. Hablando de La tejedora de coronas, Espinosa dice sobre lo anterior: “La historia de Cartagena no es un fin sino un medio. (…)Mi fin era mostrar las relaciones secretas entre la Europa del iluminismo y la América colonial del siglo XVIII, pero al mismo tiempo conjurar aquellos fantasmas de corsarios, frailes, damas de basquiña que asediaban sin reposo mi fantasía.” (Espinosa, 77, 2002).

Carpentier por su parte busca, a través de lo “real maravilloso americano” incluir los contextos americanos con toda su diversidad, en la cultura universal para que puedan ser conocidos y leídos. La mímesis de las cosas sólo es posible, según el escritor cubano, con la barroquización de la prosa: “La prosa que le da vida y consistencia, peso y medida al objeto, es una prosa barroca, como toda prosa que ciñe el detalle, lo menudea, lo colorea, lo destaca, para darle relieve y definirlo” (Carpentier, Tientos 35) Este interés por mostrar lo americano a través de la literatura comienza a verse en El reino de este mundo, los pasos perdidos y El Siglo de las Luces.

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